• Despliegue militar en el Caribe
  • Tensión creciente con Venezuela
  • Operación antidrogas estadounidense activa

El Pentágono anunció este viernes el despliegue del portaaviones USS Gerald Ford, el más grande de la flota estadounidense, en el mar Caribe, como parte de una operación que eleva la tensión con Venezuela.

La medida ocurre tras una serie de ataques militares de Estados Unidos contra embarcaciones que, según Washington, transportaban drogas cerca de las costas venezolanas.

El secretario de Guerra (Defensa) de Estados Unidos, Pete Hegseth, ordenó el envío del portaaviones y su grupo de ataque al área de responsabilidad del Comando Sur.

Con el objetivo de respaldar la directiva del presidente para “desmantelar las organizaciones criminales transnacionales”, explicó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, en un comunicado oficial.

USS Gerald Ford refuerza la presencia militar estadounidense

De acuerdo con Parnell, la presencia del USS Gerald Ford reforzará la capacidad operativa de Estados Unidos para detectar, monitorear y desmantelar actividades ilícitas que amenazan la seguridad y prosperidad del país.

“Estas fuerzas fortalecerán y ampliarán las capacidades existentes para desmantelar el narcotráfico y reducir el poder de las organizaciones transnacionales”, afirmó.

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El portaaviones se integra así a un contingente desplegado desde el verano en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico.

Esa fuerza incluye tres buques de asalto y transporte anfibio, así como aviones de combate F-35B, aeronaves de patrulla P-8 y drones MQ-9 que operan desde una base en Puerto Rico, según Univision.

Esta nueva fase del operativo marca una escalada militar significativa en la región, donde la Marina estadounidense ha incrementado sus patrullas y acciones ofensivas contra embarcaciones sospechosas.

Las autoridades norteamericanas sostienen que estas operaciones buscan frenar el flujo de drogas hacia su territorio, aunque varios países de la región denuncian violaciones a su soberanía.

Tensión con Venezuela y acusaciones de ejecuciones

Durante las últimas semanas, la Administración de Donald Trump ha informado la destrucción de una decena de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, con saldo de varios muertos en operaciones cerca de Venezuela y Colombia.

Estos incidentes han provocado fuertes reclamos diplomáticos por parte de los gobiernos afectados, que denuncian ejecuciones extrajudiciales.

Este mismo viernes, Hegseth anunció que el Ejército estadounidense hundió otra lancha en el Caribe, supuestamente operada por la banda venezolana del Tren de Aragua. En el ataque murieron seis personas a las que el funcionario calificó como “narcoterroristas”.

La tensión bilateral se mantiene en su punto más alto. Venezuela acusa a Estados Unidos de planear operaciones encubiertas dentro de su territorio y advierte que el despliegue naval podría preceder a una intervención militar.

En paralelo, fuentes del Pentágono confirmaron que la CIA ha recibido órdenes del presidente Trump para intensificar operaciones clandestinas en territorio venezolano, alimentando aún más la desconfianza entre ambos países.

Contexto regional y proyección estratégica

El envío del USS Gerald Ford, el portaaviones más moderno y tecnológicamente avanzado del mundo, representa una demostración de poder naval y un mensaje político directo a los gobiernos del Caribe y Sudamérica.

Analistas militares señalan que la operación forma parte de una estrategia de presión sostenida contra redes criminales vinculadas al tráfico de drogas, pero también contra regímenes considerados hostiles por Washington.

Aunque el Pentágono insiste en que su presencia busca garantizar la seguridad marítima y combatir el crimen organizado, el movimiento militar coincide con un momento de alta tensión política y diplomática con Caracas, lo que plantea el riesgo de un choque directo entre ambos países en aguas internacionales.