• Trump recibe a líder sirio
  • Washington cambia su política
  • Siria inicia nueva etapa

Segun informa la agencia EFE, El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este lunes en la Casa Blanca al nuevo mandatario sirio, Ahmed Al-Sharaa, en una reunión histórica que marca un giro radical en la política exterior estadounidense hacia Siria.

El encuentro, celebrado en el Despacho Oval, representa la primera visita de un jefe de Estado sirio a Washington desde la independencia del país árabe en 1946, y se produce apenas tres meses después del derrocamiento del régimen de Bashar al-Asad.

Durante una conferencia de prensa posterior, Trump elogió a Al-Sharaa y afirmó tener plena confianza en su liderazgo. “Es un hombre fuerte. Queremos que Siria sea un país exitoso, y él puede lograrlo”, dijo el presidente ante los medios, subrayando su compromiso con la estabilidad regional.

La reunión, de aproximadamente dos horas, se realizó a puerta cerrada, sin acceso de la prensa, y se centró en la reconstrucción de Siria, la cooperación antiterrorista y el levantamiento de sanciones económicas.

Washington cambia su política hacia Siria


El gesto de Trump simboliza un cambio profundo en la política estadounidense hacia Siria, tras más de una década de sanciones impuestas al país durante el gobierno de la familia Asad.

De acuerdo con la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la reunión se enmarca en los esfuerzos de Washington por “promover la paz y estabilizar la región”, así como abrir nuevos canales diplomáticos en Oriente Medio.

Este acercamiento llega después de que Estados Unidos decidiera levantar parte de las sanciones económicas a Damasco, un paso que facilita el ingreso de inversión extranjera y la reconstrucción de infraestructura devastada por años de guerra civil.

Al-Sharaa, por su parte, habría solicitado la derogación definitiva de las restricciones restantes, para permitir el ingreso de empresas estadounidenses y europeas a proyectos energéticos y de transporte.

Un pasado polémico del nuevo presidente sirio

Trump, presidente de Siria, Casa Blanca MundoNOWEl perfil del nuevo mandatario sirio ha generado controversia internacional.

Ahmed Al-Sharaa, nacido en 1982 en Damasco, fue un excombatiente rebelde vinculado a Al Qaeda, detenido por fuerzas estadounidenses en Irak en 2005 y liberado en 2011.

Años más tarde, se desvinculó oficialmente de la organización y fundó Hayat Tahrir al-Sham, una facción insurgente que lideró la ofensiva que derrocó al régimen de Bashar al-Asad en diciembre de 2024.

Tras la caída del dictador, fue designado presidente interino de Siria el 29 de enero de 2025, consolidando su poder con el respaldo de sectores rebeldes y parte del ejército nacional.

Trump promete apoyo total al presidente de Siria

Trump, presidente de Siria, Casa Blanca MundoNOWDurante su intervención, Trump reiteró su compromiso con la estabilidad de Siria y el desarrollo económico del país.

“Haremos todo lo necesario para que tenga éxito. Queremos que sea un aliado fuerte y próspero”, afirmó el mandatario estadounidense, destacando que Al-Sharaa “representa una oportunidad para una nueva era”.

Fuentes cercanas al Consejo de Seguridad Nacional confirmaron que Washington evalúa un paquete de cooperación militar y humanitaria, además de inversiones en proyectos energéticos y de infraestructura.

Con esta visita, la Casa Blanca busca reposicionar su influencia en Oriente Medio y proyectar a Siria como un socio estratégico en la lucha contra el extremismo.

Relación entre Estados Unidos y Siria marca nueva etapa

El encuentro entre Trump y Al-Sharaa marca el inicio de una etapa sin precedentes en las relaciones bilaterales entre ambos países.

Decenas de ciudadanos sirios ondearon banderas frente a la Casa Blanca en señal de apoyo, mientras el presidente interino saludaba a los simpatizantes antes de ingresar a su caravana oficial.

Analistas internacionales han calificado la visita como un hito diplomático histórico y un paso decisivo hacia la normalización de las relaciones.

Expertos advierten que este acercamiento podría redefinir el mapa político de Oriente Medio y modificar los equilibrios estratégicos entre Washington, Moscú y Teherán.