• Nueva Jersey protege protestas
  • Tensión crece en Delaney Hall
  • ICE rechaza las acusaciones

La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, anunció este viernes la creación de una zona de protesta “protegida” por la Policía estatal frente al centro de detención de inmigrantes Delaney Hall, en Newark.

La medida llega después de una semana marcada por enfrentamientos entre manifestantes y agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), así como por crecientes cuestionamientos sobre las condiciones dentro de la instalación.

Por qué importa: La decisión busca evitar una mayor escalada de tensiones en torno a Delaney Hall, un centro que se ha convertido en foco de protestas por denuncias relacionadas con el trato a los inmigrantes detenidos.

Durante una rueda de prensa junto a otras autoridades, Sherrill explicó que la creación de la zona protegida pretende garantizar manifestaciones pacíficas.

Delaney Hall bajo presión por denuncias y protestas

“No daré al ICE el pretexto para ampliar sus operaciones en nuestro estado, por lo que la Policía de Nueva York establecerá hoy una zona de protesta pacífica y protegida en el área de fuera de Delaney Hall”, afirmó la gobernadora.

El anuncio se produjo después de que nueve manifestantes fueran detenidos la noche del jueves tras enfrentamientos con agentes federales en las inmediaciones del centro.

La medida también se adopta ante nuevas protestas convocadas para este fin de semana en el lugar, según Efe.

Durante los últimos días, legisladores, activistas y familiares de los detenidos han permanecido frente al recinto buscando información sobre la situación de los inmigrantes que permanecen bajo custodia.

Según los reportes, una parte de los aproximadamente 300 inmigrantes alojados actualmente en el centro inició una huelga de hambre tras denunciar condiciones inhumanas.

Persisten denuncias sobre las condiciones en Delaney Hall

Las protestas han estado acompañadas por denuncias relacionadas con las condiciones dentro del centro de detención.

Sherrill aseguró que continúa impulsando acciones para que las autoridades sanitarias locales puedan realizar una inspección completa de las instalaciones.

La gobernadora indicó que ICE ha rechazado la mayoría de las solicitudes de acceso pleno al recinto, incluida la presentada por ella.

Además, reiteró que sigue presionando para lograr el cierre del centro.

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En su declaración pública, Sherrill pidió a todas las partes involucradas reducir la tensión.

“Exijo a todos los que están allí, especialmente ICE, que desescalen la situación, actúen con humanidad, protesten pacíficamente y respeten las leyes y la Constitución de EE.UU.”, señaló.

Los enfrentamientos se han repetido durante varios días.

De acuerdo con reportes citados por The New York Times, algunos de los choques han sido violentos y agentes de ICE han utilizado porras contra manifestantes.

DHS rechaza acusaciones y defiende actuación de ICE

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), agencia de la que depende ICE, rechazó las denuncias formuladas contra Delaney Hall.

La dependencia calificó las acusaciones como “falsas” y sostuvo que políticos de jurisdicciones consideradas “santuario” están “incitando disturbios violentos”.

El DHS también defendió las condiciones de detención dentro del recinto.

“Ningún criminal en la historia de la civilización humana ha sido mejor tratado que los extranjeros ilegales. Se les da 3 comidas al día, cuidado médico y reciben el debido proceso completo”, indicó la agencia.

Por otro lado, el presidente del Caucus Hispano del Congreso, Adriano Espaillat, difundió reportes que describió como “profundamente inquietantes”.

Entre ellos mencionó denuncias sobre el uso de gas lacrimógeno dentro del centro, lesiones a detenidos y una respuesta médica considerada insuficiente.

Espaillat solicitó que estos señalamientos sean investigados de inmediato.

En respuesta, el DHS afirmó que el jueves el personal del centro intervino para controlar una pelea física entre detenidos.

Según la agencia, ningún inmigrante fue agredido por ICE y los agentes utilizaron únicamente la fuerza mínima necesaria para desescalar la situación.

Delaney Hall es gestionado por la empresa GEO Group mediante un contrato de 15 años valorado en 1.000 millones de dólares y cuenta con más de 1.000 plazas, lo que lo convierte en el mayor centro de detención de ICE en la Costa Este de Estados Unidos.