• Trump reduce funciones federales
  • Educación pasa a otros departamentos
  • Demócratas critican fuerte decisión

La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes una serie de medidas para desmantelar el Departamento de Educación, en línea con su objetivo de reducir el papel del gobierno federal en la educación y trasladar el control a los estados.

La Casa Blanca informó que el departamento establecerá nuevas asociaciones con cuatro agencias federales: Trabajo, Estado, Interior y Salud y Servicios Humanos, con el fin de compartir o transferir funciones que hoy están bajo su jurisdicción.

En un comunicado difundido el martes, el gobierno explicó que el nuevo enfoque busca racionalizar las actividades educativas federales en programas requeridos por ley, reducir la carga administrativa y reenfocar los recursos para servir mejor a estudiantes y beneficiarios.

Administración de Trump prepara el desmantelamiento del Departamento de Educación

Las medidas, anticipadas desde hace meses, generaron reacciones inmediatas, desde la indignación demócrata hasta el respaldo de legisladores republicanos que ven este cambio como un paso para limitar la intervención federal.

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En marzo, Trump reiteró su intención de cumplir la promesa hecha a los conservadores y solicitó el cierre del departamento, firmando una orden ejecutiva para avanzar en esa dirección en la máxima medida que permita la ley.

“Vamos a devolver la educación, muy sencillamente, a los estados, que es donde pertenece”, afirmó entonces el presidente.

Racionalización de funciones educativas

La nueva colaboración con el Departamento de Trabajo busca reorganizar la administración de programas de educación primaria y secundaria, alineándolos con los programas de desarrollo laboral, según el comunicado.

Entre los programas incluidos se encuentran los destinados a niños desfavorecidos, estudiantes en riesgo, menores sin hogar y poblaciones migratorias.

También se integran programas de inglés como segundo idioma, escuelas charter, educación artística, alfabetización y otras iniciativas básicas operadas por los distritos escolares.

La administración conjunta de los programas K-12 con el Departamento de Trabajo, señaló el comunicado, pretende crear una estrategia unificada para el desarrollo del talento que fortalezca la futura fuerza laboral del país.

Aunque los estados seguirán recibiendo los mismos fondos asignados por fórmulas, estos llegarán ahora a través del Departamento de Trabajo y no del de Educación.

Un acuerdo adicional transferirá la administración de los programas educativos para nativos americanos al Departamento del Interior, que incluye a la Oficina de Asuntos Indígenas.

Mientras tanto, los programas de estudios educativos y lingüísticos para estudiantes internacionales pasarán a manos del Departamento de Estado, que, según la administración, está mejor posicionado para gestionar fondos, optimizar la recopilación de datos y avanzar en intereses de seguridad nacional.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, el Departamento de Estado ha impuesto nuevas restricciones a los estudiantes extranjeros, incluyendo la revisión de redes sociales como parte del proceso de visa, políticas que podrían haber influido en una disminución del 17% en nuevas matrículas internacionales este año.

Críticas por el impacto en estudiantes vulnerables

Administración de Trump prepara el desmantelamiento del Departamento de Educación
Administración de Trump prepara el desmantelamiento del Departamento de Educación Foto Efe

La senadora demócrata Elizabeth Warren condenó la iniciativa y la calificó como un ataque a la educación pública.

“En lugar de trabajar para reducir los costos para los estadounidenses, la administración Trump está empeñada en castigar a los estudiantes desatendidos”, señaló.

Recordó que solo el Congreso tiene la autoridad para cerrar el Departamento de Educación y afirmó que no permitirá que eso ocurra.

Las acciones anunciadas no requieren aprobación legislativa, aunque la eliminación formal del departamento sí necesitaría una ley del Congreso.

Sin embargo, en marzo, la secretaria de Educación, Linda McMahon, anunció planes para despedir a más de 1.300 empleados como parte de la “misión final” del departamento.

Creado en 1979, el Departamento de Educación administra préstamos universitarios, supervisa el rendimiento estudiantil y aplica derechos civiles en escuelas.

También distribuye fondos federales para distritos con altos niveles de pobreza y para estudiantes con discapacidades.

La presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros, Randi Weingarten, advirtió que dispersar funciones entre varias agencias generará confusión, errores y nuevas barreras para quienes necesitan apoyo.

Tensiones dentro del propio Partido Republicano

Aunque numerosos republicanos celebraron el anuncio, otros expresaron preocupación.

El congresista Tim Walberg afirmó que la administración está cumpliendo su promesa de reparar un sistema nacional que considera roto y de ajustar el tamaño del departamento para mejorar los resultados educativos.

Pero Brian Fitzpatrick, republicano de Pensilvania, advirtió que modificar funciones fundamentales sin supervisión del Congreso implica riesgos reales para los estudiantes, mostrando que la decisión divide incluso dentro del propio partido.